sábado, 5 de diciembre de 2020

YIGAL OZERI

 

Esto No es una foto: el arte hiperrealista de Yigal Ozeri 




Es difícil escapar a la trampa del arte hiperrealista, sobre todo cuando lo vemos en pantalla. Un vistazo al trabajo de Yigal Ozeri y pensaremos que es fotógrafo. Pero lo que parecen ser fotos son en realidad pinturas.

Vía Huffpost Arts  reproducimos algunas de las obras hipnotizantes del artista, cortesía de Yigal Ozeri Studio.


Yigal Ozeri en Google

 

martes, 1 de diciembre de 2020

TÁMARA DE LEMPICKA

 Amiga —cuando no amante— de reyes exiliados y aristócratas de alta y baja estofa, perpetradora de fiestas y orgías, cocainómana y cazadora nocturna en busca de marineros que llevarse a casa, fiera bisexual, trabajadora impenitente, amante y militante del lujo y la decadencia burgueses, inspiración de modistas y diseñadores, icono pop e influencer adelantada a su tiempo, todo en la vida de Tamara de Lempicka resulta excesivo. Empezando por el propio personaje, que sin duda aplastó a la artista. “El personaje mató a la artista, más bien”, asegura Gioia Mori, profesora de arte medieval y moderno en la Academia de Bellas Artes de Roma y comisaria de la exposición Tamara de Lempicka, reina del art déco, que abrirá sus puertas el próximo viernes en el Palacio de Gaviria de Madrid. (www.tamaradelempicka.es)





lunes, 2 de noviembre de 2020

MILES DE CANDIDATOS CAMBIAN DE RAZA EN BRASIL

São Paulo 01 OCT 2020 

Una cuarta parte de los aspirantes a la reelección en los comicios de noviembre se declara más negro, o más blanco, que en 2016













Desde hace unos años el Tribunal Superior Electoral 

de Brasil pide a los candidatos que declaren de qué color 

tienen la piel. 




No es una pregunta infrecuente en este país, 

uno de los más mestizos del mundo. Cuando un extranjero se 

saca la tarjeta sanitaria también debe detallar si es negro, 

mestizo, blanco, indígena o amarillo. Lo llamativo es que la 

respuesta puede cambiar con el tiempo, como demuestran las 

elecciones municipales de noviembre. Más de 42.000 

candidatos que aspiran a ser reelegidos 

como alcaldes o concejales declaran una raza distinta a la de 

2016. Los cambios van en ambas direcciones. Unos se 

consideran más negros; otros, más blancos.








Estas elecciones son trascendentales porque por primera vez en la historia, los candidatos no blancos son mayoría. En Brasil, el racismo es estructural y la política es bastante más blanca que la ciudadanía. Para favorecer la presencia de negros y mestizos —es decir, del 56% de los brasileños— en las listas y en el poder, las autoridades electorales han aprobado unas cuotas obligatorias que se estrenarán en estos comicios de noviembre o en las presidenciales de 2022. Ese factor probablemente contribuya a explicar que el 36% de los que eran mestizos en las anteriores municipales ahora se consideren negros. Otro factor es el orgullo negro que poco a poco va calando sobre todo entre los más jóvenes, como muestran las espectaculares cabelleras rizadas que muchos lucen. Pero evidentemente nada de eso explica los cambios en sentido contrario: otro 30% de los candidatos mestizos de 2016 se define como blanco. Estos datos, revelados por la 
Folha de S. Paulo, se desprenden de la detallada radiografía del medio millón de candidatos inscritos que las autoridades electorales difundieron hace unos días.

Gracias a esa base de datos sabemos que Heitor Freire, candidato a alcalde de Fortaleza y aliado del presidente Jair Bolsonaro, ha pasado de mestizo a blanco; o que Moema Gramacho, del Partido de los Trabajadores de Lula da Silva y aspirante a seguir de alcaldesa de un municipio de Bahía, ya no es mestiza sino negra. Son dos ejemplos entre miles porque incluso dentro de un mismo partido unos son ahora más oscuros y otros más claros. El concejal Caio Miranda, de São Paulo, ha explicado a G1 que pasó de blanco a mestizo tras una bronca de sus padres. “Me acusaban de negar mis raíces nordestinas”. Otros electos se han escudado en que en su día se confundieron el rellenar el formulario.

De todos modos, el cambio de color no es lo más llamativo de la política brasileña. El presidente Bolsonaro, que en su larga carrera ha pertenecido a nueve partidos, está sin formación desde que el año pasado dio un portazo en la última. Más peculiar aún es el procedimiento que viene a regular el transfuguismo. Se llama ventana partidista y permite que durante un plazo un electo pueda cambiar de siglas políticas sin perder el escaño.

En Brasil, el color, la raza, es un asunto personal, complejo, que levanta enormes suspicacias y que año a año va ganando peso en la política, en parte como reflejo de lo que ocurre en Estados Unidos. Cada uno elige de qué raza es. El Estado solo interviene en casos de fraude flagrante. Por ejemplo, cuando un universitario de aspecto blanco indiscutible pretende acogerse a las cuotas reservadas para alumnos mestizos o negros, un asunto que desde su creación es controvertido como pocos. El caso del futbolista Neymar (que acaba de entrar en la lista de morosos de España) es paradigmático de cómo el asunto evoluciona. Nada más triunfar le preguntaron en una entrevista si había sufrido racismo. Dijo que no, y añadió: “No es como si fuera negro, ¿sabes?”. Hace solo un par de semanas la estrella brasileña denunció insultos racistas de un contrincante en un partido.

Brasil nunca tuvo leyes segregacionistas al estilo de las de Estados Unidos. El mestizaje es prácticamente norma desde hace cinco siglos. Primero, la colonización, después, la esclavitud y ya en el siglo XX los programas de reclutamiento de inmigrantes de Europa, Oriente Próximo o Japón para blanquear la población lo han convertido en uno de los países racialmente más diversos del mundo. Gracias a eso, los pasaportes brasileños están entre los más cotizados en el mercado negro internacional. Cualquier español, camerunés, alemán o norcoreano tiene aspecto de brasileño. El dictador Kim Jong Un y su padre viajaban al extranjero en los noventa con pasaportes falsos del país sudamericano, como revela la biografía The Great Sucessor (El gran sucesor).

NAIARA GALARRAGA GORTÁZAR 

 

El País 




domingo, 1 de noviembre de 2020

EL IDIOMA DEL AMOR


JANE KHOMI (GETTY IMAGE)

Las expresiones dicen mucho de una cultura y su gente. El español tiene, por ejemplo, las que exaltan la alegría de la vida y la empatía. "Como dar a luz". Una maravilla.

Lo maravilloso de aprender un idioma nuevo y zambullirse en una cultura nueva es que las cosas que parecen vulgares y corrientes para el lugareño a mí me resultan poco menos que milagrosas. A lo mejor les hace gracia la ingenuidad infantil del extranjero al que casi le da un jamacuco la primera vez que prueba un churro o ante su primera sobremesa con amigos, pero para mí son una gozada los nuevos descubrimientos que hago cada día en España y que son como chutes de vitaminas directos al alma.

De todas las cosas que me encantan de España, y la lista es larga hasta decir basta, el idioma es lo que más me alucina. Las palabras mismas son como pequeños milagros y podría escribir un diccionario con todas mis favoritas, pero últimamente he descubierto algunas expresiones que me han dejado con la boca abierta de admiración y me han ayudado a ver las cosas de una manera totalmente diferente. Me parece de lo más inspirador.

Hay expresiones que a lo mejor salen de manera automática e inconsciente cuando las llevas oyendo desde el día en que naciste, pero para alguien que acaba de llegar como yo suponen un bofetón en toda la cara. Por ejemplo, “dar a luz”. Tomado literalmente, significa que te entregan a la luz en el momento mismo en que inicias tu camino vital. Como en esa escena de El rey león en la que ofrecen al cachorro al cielo y al universo como celebración de la vida. Alzamos nuestros bebés a la luz del mundo para que les dé la bienvenida y sean objeto de celebración. Convierte la lucha sangrienta, dolorosa y agónica que supone traer un niño al mundo en lo que realmente es: algo verdaderamente heroico. Un acontecimiento en el que cada niño nace capacitado para lograr algo grandioso.

O “consultar con la almohada”. En vez de “pensar en ello mientras duermes” como hacemos en Inglaterra, en España se pide consejo a la almohada. Qué hermosura de expresión. Qué consuelo, qué dulzura. Una oportunidad de permitir durante el reposo de nuestra mente cansada que fuerzas naturales que escapan a nuestra imaginación nos sirvan de inspiración y guía y nos den consejos tranquilizadores.

O cuando se muere alguien cercano, en vez del más bien insulso “lamento tu pérdida”, en España se dice “te acompaño en el sentimiento”. ¿Hay alguna lengua en el mundo que exprese mejor la empatía? ¿Una manera mejor de expresar unión en el dolor? Es una celebración de compañerismo, ternura y comprensión; una metáfora que expresa a la perfección lo que es España, donde, aun cuando la división parezca endémica en estos momentos, subyace un sólido sentido de comunidad, amor y sintonía.

Lo reconozco, a lo mejor da la impresión de que España me ha cegado un poco. Quizás el enamoramiento se me note demasiado. Pero, la verdad…, me importa un rábano.

JAMES RHODES

EL PAÍS 

viernes, 16 de octubre de 2020

SHERE HITE

 


Pulsar la imagen para leer 
visto en el País

miércoles, 30 de septiembre de 2020

LOLITA ES NABOKOV

 

Sentó al niño en su regazo y lo acarició suavemente susurrándole al oído palabras juguetonas y traviesas; el pequeño Vladimir sintió bochorno. Quedó aliviado cuando su padre entró en el comedor procedente de la terraza. Vladimir se dio cuenta de que el padre estaba molesto con su cuñado cuando le reclamó con severidad que saliera con los demás a la terraza. Al chico lo mandó a su habitación.


El tío Ruka era aristócrata y homosexual, un diplomático acomodado y refinado al estilo de Charlus, uno de los protagonistas de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Se trataba de un hombre esmeradamente elegante que en la solapa del abrigo gris perla llevaba siempre un clavel violeta y al que le gustaba recitar en voz alta poemas que él mismo había escrito en francés. Aquella misma noche el tío se presentó en la habitación del pequeño Vladimir. Pidió al muchacho que le enseñara su colección de mariposas y mientras la contemplaban juntos, el tío le hacía cosquillas en la cara con su bigote sedoso y prosiguió con sus caricias y un toqueteo cada vez más atrevido. Esos encuentros eran agradables y desagradables, tentadores y repugnantes a la vez. Duraron unos cuatro años.

Volvió al tema de los abusos en ‘Pálido fuego’, una novela dedicada claramente a las relaciones homosexuales

Desde que se publicó Lolita, los lectores en el mundo entero se preguntaron quién es la misteriosa niña, en quién o qué experiencia se había basado Nabokov para concebir su personaje. Mientras me documentaba para mi novela Un revólver para salir de noche hallé las pruebas, en las que parece que nadie se había percatado antes, acerca del hecho de que Nabokov en su novela describió los abusos cuya víctima había sido él mismo de niño. En el subcapítulo 3 del capítulo tercero de Habla, memoria, Nabokov dice que “cuando yo tenía ocho o nueve años” su tío Ruka “después de comer me sentaba en su regazo” y le susurraba palabras extrañas, mientras que “yo estaba avergonzado por el jugueteo de mi tío”; como hemos dicho, se le quitaba un peso de encima cuando el padre de Nabokov llamaba al tío Ruka a que saliera con los demás: “Basil, on vous attends”. Según Nabokov indica indirectamente pero con suficiente claridad en sus memorias, esos juegos abusivos duraron tres o cuatro años.

Cuando Vladimir tenía 11 o 12 años, según confiesa, un día fue a buscar a su tío a la estación de tren. El tío venía del extranjero para pasar el verano en su finca de Vyra, que lindaba con la residencia de veraneo de los padres de Nabokov. Al verle, Ruka le dijo al muchacho: “¡Qué amarillo y feo te has puesto (vous êtes devenu jaune et laid), pobrecito!”. El día de su 15 cumpleaños, el inmensamente rico tío Ruka le anunció en francés que le había hecho su heredero. Luego le despidió: “Y ahora puedes retirarte, l’audience est finie. Je n’ai plus rien à vous dire”. Algo similar pasa en Lolita: al final de la novela, tras una desesperada búsqueda, el secuestrador Humbert Humbert encuentra a una Lolita crecida, de 17 años, casada y embarazada. Su seductor la encuentra pálida, pecosa y demacrada y le regala una gran suma de dinero para su boda. Sin embargo, Lolita no puede disfrutar de su repentina riqueza porque muere al dar a luz, al igual que Nabokov no pudo gozar de su herencia porque a sus 18 años la revolución rusa provocó la total devaluación del rublo.

Tras sumergirme en la obra nabokoviana, y no solo en sus memorias, vi claro que de niño Vladimir sufrió atenciones abusivas de Vasili Rukavíshnikov, o Ruka, el hermano de su madre, y que el factor que determinó la creación de la novela Lolita fueron las extralimitaciones que había sufrido. A Nabokov le obsesionaba la idea del abuso de los niños. Sobre ello escribió primero El hechicero, novela que más tarde calificó de “la primera palpitación de Lolita”, pero no quedó del todo satisfecho con ella. Después de Lolita volvió al tema de los excesos y abusos en Pálido fuego, entonces hablando claramente de relaciones homosexuales. En los tres casos, Nabokov expresó su contrariedad y rechazo de los excesos cometidos contra los niños.

Le obsesionaba la idea del abuso de los pequeños. Le gustaban las mujeres, pero nunca las niñas

Es posible que muy pocos, quizá apenas Véra, la esposa del escritor, conocieran ese secreto de él. Véra sabía que a su marido le gustaban tanto las mujeres como las mariposas. Pero, según afirmó Katherine Reese Peebles, con la cual Nabokov mantuvo una relación amorosa cuando era profesor en la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, “le gustaban las mujeres y las chicas, pero nunca las niñas”. Además, Véra sabía que para el personaje de Lolita Vladimir recurrió al rapto de la niña Sally Horner, un caso que a finales de los cuarenta sacudía al país. Día tras día Nabokov buscaba en los periódicos americanos nuevas revelaciones sobre las terribles peripecias de Sally en manos de su secuestrador para usarlas en su novela. Sobre el rapto de Sally Horner, la escritora Sarah Weinman ha publicado recientemente su libro La auténtica Lolita.

Las atenciones abusivas del tío Ruka tuvieron como consecuencia también que Nabokov mirara con escepticismo a los homosexuales. Se distanció de su hermano Serguéi a causa de la homosexualidad de éste. Es algo sorprendente porque Nabokov era un hombre muy abierto y en absoluto moralista. Sin embargo, al enterarse de que Serguéi se había portado como un héroe cambió de actitud. Durante la Segunda Guerra Mundial, Serguéi nunca ocultó su desprecio por la Alemania de Hitler y el régimen nazi al que criticaba abiertamente; alguien le delató y Serguéi fue a parar a un campo de concentración nazi donde murió. A posteriori Nabokov se avergonzó de su postura fría hacia su hermano. Y entonces cambió de actitud hacia la homosexualidad en general.

A lo largo de décadas se han escuchado críticas a Lolita desde las sensibilidades feministas. Muchas de ellas no parecen percibir todos los matices de la novela. Como la gran obra de arte que es, Lolita está escrita desde una libertad absoluta y busca reflejar la complejidad de cualquier comportamiento humano. Nabokov nunca pretendió escribir un panfleto, aunque dejó claro entre líneas para quien sepa leer que rechazaba al indigno seductor de menores y que Lolita fue una víctima. Del mismo modo que Nabokov fue una víctima porque Lolita también es él.


Monika Zgustova es escritora; su última novela es Un revólver para salir de noche (Galaxia Gutenberg, 2019)

VISTO EN EL PAÍS 

DRIVE

lunes, 28 de septiembre de 2020

PALABRAS VENENOSAS







VISTO EN EL PAIS (suscripción)

UN CID SIN "TIZONA", "BABIECA" NI JURA DE SANTA GADEA

 El historiador David Porrinas retrata en un libro al Campeador como pragmático señor de la guerra y mercenario, muy alejado del mito.


El Cid real, el Rodrigo Díaz de Vivar histórico, no tenía dos espadas denominadas Colada y Tizona, ni un caballo que respondiera al nombre de Babieca, ni obligó nunca a jurar en Santa Gadea al rey Alfonso VI que no había tenido nada que ver con la muerte del hermano del monarca. Sus hijas no se llamaban Elvira y Sol sino María y Cristina, y además había un hijo varón, Diego. A las chicas tampoco las ultrajaron e hicieron de todo los infantes de Carrión en la legendaria afrenta de Corpes tras las bodas, ni hubo batalla ganada después de la muerte. De hecho, hasta puede que nadie hubiera llamado Cid al Cid en toda su vida (aunque sí se le conocía y él firmaba así como “Campeador”, de campidoctus, “señor del campo de batalla”). Pero todo eso no quiere decir que la existencia y hechos del personaje de verdad (¿Vivar, 1040?- Valencia, 1099) que dio pábulo a la leyenda no fueran extraordinarios.


Ahora, el historiador David Porrinas (Castañar de Ibar, Cáceres, 1977), investigador y profesor en la Universidad de Extremadura y un reconocido estudioso de la guerra en la Edad Media y del propio Campeador, arroja luz sobre el de Vivar en un ensayo desmitificador tan erudito como apasionante. El Cid, historia y mito de un señor de la guerra (Desperta Ferro Ediciones, 2019), con prólogo del catedrático de Historia Medieval y acreditado cidista Francisco García Fitz, se centra especialmente en la actividad bélica de Rodrigo Díaz y lo muestra como un gran hombre de acción. Un guerrero aventurero y oportunista que se mueve con habilidad y pragmatismo extremos en la frontera difusa entre la cristiandad y el islam al frente de una hueste de tropas híbridas compuestas por su propia mesnada y contingentes musulmanes. Un mercenario en busca de botín y señor al que servir en un mundo mestizo, en el que los reinos cristianos y las taifas musulmanas guerrean unos contra otros y todos entre sí, aliándose sin importar la religión. Y un combatiente temible que puede ser brutal (hace torturar civiles y quemar vivo al cadí de Valencia) y que se granjea fama de invencible en la batalla. Un personaje y un escenario, como se ve, que coinciden poderosamente con los de Sidi, la última novela de Arturo Pérez-Reverte (Alfaguara, 2019), aunque en esta hay jura, Tizona y otros mitos.


“Es muy complicado depurar al verdadero Cid histórico de la leyenda tejida a su alrededor”, explica Porrinas, que subraya que hay unas ideas fijadas durante siglos, unos clichés que cuesta desterrar, y valga la palabra. El caso, recalca, es que hay muy buenas fuentes históricas que nos permiten saber cómo era en realidad. “Es seguramente el personaje que mayor cobertura informativa recibió en su tiempo, más incluso que el propio emperador Alfonso VI. Es absolutamente excepcional disponer de tanta información de alguien del siglo XI que no era ni miembro de la realeza ni un alto cargo eclesiástico”. Porrinas cita entre esas fuentes la Historia Roderici, contemporánea del Cid o de poco después, y las informaciones coetáneas de cronistas musulmanes que narran la conquista de Valencia (la gran realización del Campeador) y algunos de los cuales incluso vivieron el asedio. Disponemos asimismo, apunta, de la carta de arras del matrimonio con Jimena y hasta de un documento firmado de puño y letra por el Cid, que signó “ego ruderico” (el trazo no es muy seguro así que probablemente el Cid manejaba mucho mejor la espada que la pluma).



Una imagen de caballeros medievales en el Beato de las Huelgas.

Pese a las fuentes, continúa el estudioso, “el Cantar de mío Cid, puesto por escrito a partir de versiones juglarescas entre los años finales del siglo XII y primeros del XIII y convertido en la obra cumbre de la literatura medieval española, establece una imagen literaria muy distinta de la histórica pero llamada a tener mucho más éxito”. Fue, explica, el empeño de Ramón Menéndez Pidal desde 1929 en considerar el Cantar y los romances sobre el Cid fuentes históricas válidas para el conocimiento del Cid real lo que ha creado tanta confusión. Por no hablar del retoque franquista y la película de 1961 con Charlton Heston. Es la del Cantar una imagen heroica, épica, “muy cinematográfica”, con “evidentes concesiones a la sensiblería, la fantasía, y el dramatismo morboso”. De los episodios más famosos para los mortales comunes de la vida del Cid, Porrinas recalca que “no hay nada de eso”, y que son todo imágenes que se forjan con posterioridad. El duelo con el padre de Jimena, por ejemplo, no aparece hasta el siglo XIV. En cuanto a la jura de Santa Gadea, no se empieza a hablar de ella hasta el siglo XIII, en una obra del historiador eclesiástico Lucas de Tuy, y sería imposible que se hubiera producido: ningún noble podía desafiar así al poder haciendo jurar a un rey.


De Diego, el hijo desconocido del Cid, dicen las fuentes que murió luchando contra los musulmanes en la batalla de Consuegra en 1097. “Fue un mazazo para el Cid que perdió toda esperanza de crear una línea dinástica para perpetuar su recién conquistado principado de Valencia, aunque consiguió casar bien a sus hijas” (María se desposó con Ramon Berenguer III, conde de Barcelona). En cuanto a la victoria después de muerto, atado al arzón de su caballo, señala que forma parte de la leyenda elaborada por los monjes del monasterio de Cardeña, donde fue enterrado el Cid —luego sus restos se dispersaron— tras sacarlo embalsamado de la Valencia amenazada por los almorávides. El historiador indica que no hay pruebas de que en su época le llamaran Sidi o Cid. “La primera vez que vemos esa denominación es en el Poema de Almería, de mediados del siglo XII, donde se menciona a Rodrigo como Cid. Lo cual no quiere decir que sus soldados árabes o sus súbitos valencianos no lo llamaran así, mi señor, pero no está documentado”. Sea como fuere, lo de Cid cuadra con ese comandante de tropas híbridas, variopintas, cristiano al frente de musulmanes, que a partir de su núcleo de medio centenar de caballeros, aventureros y busca fortunas recibe el mando del ejército de la taifa de Zaragoza.


Sorprende que el Cid fuera un mercenario… “Suena peyorativo, pero esa es la definición del que combate por dinero, como los condotieros posteriores o sus coetáneos y tan parecidos señores de la guerra normandos. Rodrigo, un gran pragmático, entiende que ese servicio al rey al-Mutamin de Zaragoza y sus sucesores es lo mejor para cumplir su propósito último de hacerse con Valencia. No se puede entender al Campeador sin su relación de mestizaje militar, político y cultural con los musulmanes”.


¿Se podría haber publicado un libro desmitificador como el suyo, en el que el Cid aparece hasta como ocasional vendedor de esclavos, durante el franquismo? “Imposible”, ríe el autor. “El franquismo nació huérfano de ideologías, tenía que crear una y se apropió de símbolos como don Pelayo, Covadonga, Agustina de Aragón y el Cid. Un libro como el mío no habría gustado. Franco se identificaba con el Cid legendario y le gustaba que otros le identificaran así, como hizo el alcalde de Burgos al inaugurar la famosa estatua ecuestre. Dio muchas facilidades para el rodaje de la película de Charlton Heston que internacionalizaba esa imagen épica del personaje”.


El historiador dice que no ha leído aún la novela de Pérez-Reverte, al que no conoce personalmente pero del que se declara gran admirador. El ensayo de Porrinas y la novela de Pérez-Reverte coinciden en destacar los aspectos militares del Cid y el uso decisivo de la carga de caballería y la lanza. También en mostrar el mundo fronterizo de la Península como un escenario turbulento y sin ley, un Far West medieval.


En un balance del Cid, el estudioso afirma que “no cambió la historia con mayúscula pero sí la historia cultural. Poco después de su muerte cae su señorío de Valencia, no consigue crear un señorío permanente, aunque su sangre fluye por diversas dinastías europeas y se le ha llamado “hacedor de reyes”. Pero el Cantar cambió la historia de España y el personaje ha acabado convertido en un mito que se va revisando y reinterpretando con el tiempo. Ahora está de moda con la novela de Pérez-Reverte y la serie que se prepara en Amazon Prime. Es un nuevo Cid, como el mío, para nuevos tiempos, pero eso no quiere decir que sea el definitivo o que ya esté todo dicho; la historia es una ciencia viva y el Cid tiene cabalgada para rato”.

ARTICULO DE EL PAÍS  (Sujeto a suscripción).



viernes, 25 de septiembre de 2020

sábado, 12 de septiembre de 2020

lunes, 31 de agosto de 2020

LOS 3.217 CUERPOS SIN NOMBRE

 En España hay miles de cadáveres sin identificar y 13.633 desparecidos. La deficiente gestión de los datos no logra que encajen las piezas de un puzzle dramático


Madrid - 05 JUL 2020 
No era ella. Durante unos días del pasado mes de junio pareció que el enigma de la Dama del Camello iba a resolverse, por fin, casi 20 años después. Blanca Mabel Otero Álvarez, desaparecida en León en 1995, era el nombre de la candidata —una más en esta intrigante historia— para dotar de identidad a aquel cuerpo arrojado por las olas en 2001 a la playa del Camello, las orillas santanderinas que le ha dado el nombre que le falta a esa mujer hasta hoy. Pero no era ella. 
Las esperanzas del inspector Guillermo J. Rosewarne, que se jubiló recientemente sin poder identificar a la misteriosa mujer ahogada en esas aguas cántabras, volvieron a chocar de bruces con los exhaustivos cotejos del inspector José Carlos Beltrán, Jefe de Grupo de Necroidentificación y Retrato Robot de la Policía Nacional.
“Cuando vi la foto, los rasgos antropométricos y ese lunar en la frente ya tuve grandes dudas”, señala Beltrán ante la imagen de ambas mujeres. “Pero fue definitivo el contraste de la huella dactilar del DNI de la candidata con la necrohuella que se le tomó a la mujer ahogada. No coinciden, y tampoco su perfil genético con el de quien creía ser su presunto hermano”...😢

VISTO EN EL PAÍS

sábado, 18 de julio de 2020

DESDE LA TRINCHERA (I)


Escribo estas líneas desde una de las numerosas trincheras que hay en el campo de batalla.

El enemigo se ha multiplicado y nos acosa desde varios frentes. El patriarcado,

nuestro eterno enemigo, dirige, como un estratega en una partida de ajedrez, sus distintas piezas contra nosotras: a la violencia y a la opresión, se les ha unido la explotación sexual, la reproductiva y un virulento ejército que nos ataca sin cuartel negando nuestra identidad como mujeres. A las antiguas balas del tipo “feminazi” y “hembrista”, que siguen zumbando sobre nuestras cabeza, se les ha juntado las del modelo “terf”, que usan sus francotiradores, y nos abaten con mortal precisión.

Estamos cada vez más solas. Muchos de nuestros aliados se han pasado al enemigo o, tal vez, siempre formaron parte de él. Nos han traicionado y ya no nos podemos fiar de ellos. La táctica de infiltrar al adversario en nuestras filas les ha dado resultado. No nos lo esperábamos. Ahora también tenemos que vigilar nuestra retaguardia.


No hay descanso posible. El enemigo es poderoso y la batalla se ha convertido en una guerra de guerrillas. No podemos hacer otra cosa que mantener la cabeza baja, para no ser alcanzadas, apretar los dientes y sujetar con firmeza nuestras viejas armas, del calibre 8M, que desde hace más de un siglo emplearon las primeras combatientes que enarbolaron la bandera de la libertad para las mujeres. Pero no nos rendimos, como al igual ellas tampoco lo hicieron, y pelearemos con uñas y dientes, si hace falta. Nos jugamos mucho. Si lo hacemos, ¿qué pensarán de nosotras las que vienen detrás que, en definitiva, son para quienes luchamos? Toca cerrar filas, combatir hombro con hombro frente a sus columnas de blindados, contra su aviación que nos bombardea sin descanso y su atronadora artillería.


No es el momento de perrear sino de pelear. Esto no es una fiesta. Es una guerra. Una batalla que se libra con el fin de destruirnos y devolvernos al campo de concentración donde el patriarcado nos tenía encerradas. No volveremos. La sensación de la libertad es demasiado poderosa: un veneno para el que no hay antídoto una vez que inunda tus venas.


Siguen chasqueando balas alrededor mío. Tengo que tener cuidado de que no me alcance su metralla. Ahí vienen. Les oigo corear sus cánticos de guerra. Compruebo el cargador de mi arma y me asomo por encima de la trinchera; un lugar desde donde me defiendo con mis hermanas.


Una combatiente.


VISTO EN JUEVES FEMINISTAS 

lunes, 30 de diciembre de 2019

EMOCIONES ANIMALES

Según la Universidad de California , los humanos experimentan las mismas emociones que los animales cuando se ven. Ambos piensan en la otra criatura como "linda" y "peligrosa" al mismo tiempo. Hay muchos hechos interesantes sobre animales que se parecen al comportamiento humano que la mayoría de nosotros desconocemos.
Nosotros en  Bright Side recopilado algunos datos interesantes y conmovedoras acerca de los animales que harán que los ama aún más.
1. Las nutrias marinas se toman de las manos mientras duermen para evitar separarse mientras flotan.
2. Las nutrias muestran a sus bebés cuando se enfrentan al peligro para hacer que un depredador sienta compasión por ellos.
3.Las ardillas plantan miles de árboles cada año porque olvidan el lugar exacto donde enterraron sus bellotas.

4. Los delfines no solo  tienen su propio idioma, sino que también tienen nombres para cada uno de sus amigos cuando los llaman.

5. Los frailecillos se aparean de por vida: una vez que encuentran a su pareja, construyen su casa en un acantilado y permanecen allí por el resto de sus vidas.

6. Las ostras pueden cambiar su género: pueden tomar esa decisión dependiendo de cuál se considere mejor para el apareamiento.

7. Los caballitos de mar se aparean para siempre. Una vez que son socios, siempre se sostienen mutuamente.

8. Los cachorros machos a veces permiten que las cachorros "ganen" cuando juegan juntos, para conocerlos mejor.

9. El quokka es considerado el animal más feliz del mundo.

10. Las vacas se hacen mejores amigas con otras vacas y cuando están separadas experimentan una ansiedad realmente mala.

11. Los pingüinos no solo se  aparean de por vida, sino que también pasan mucho tiempo buscando la piedra perfecta para darle a su pareja para "proponer".

12. Los pulpos recogen objetos brillantes y conchas de crustáceos para construir un jardín alrededor de sus cuevas. Hacen esto para permanecer "encubiertos" para protegerse a sí mismos y a sus hogares.

13. Los pollitos tienen la capacidad de comunicarse entre sí mientras están en el huevo a través de un sistema de sonidos.

14. Los pandas rojos tienen colas muy tupidas que usan como manta durante el invierno para mantenerse calientes mientras duermen.

15. Los osos polares se saludan usando el método de "nariz con nariz" cuando quieren pedirle un favor al otro oso, como cuando necesitan algo de comida.

16. Los elefantes bebés chupan su trompa para mayor comodidad, como lo hacen los humanos con los pulgares cuando son bebés.

17. Incluso después de que un  oso grizzly crezca y deje a su madre, ella todavía instalará su madriguera cerca de la madriguera de su madre.

18. Después de que un  bebé koala crece y se hace más grande que la bolsa de la madre, la madre cargará a su bebé en su espalda.

19. Los gatos rara vez chocan con los demás, pero cuando lo hacen es para demostrarles que confían en ellos.

20. Las ardillas adoptan y cuidan a otras ardillas bebés si son huérfanas.