lunes, 24 de octubre de 2005

El sínodo de la restauración

Numerosos obispos convocados a Roma por el Papa proponen rectificar varias de las reformas más visibles del Concilio Vaticano II
Una invitada del Papa a Roma pide volver a la "educación separada de niños y niñas" .
Ni apertura ni reformas; el objetivo es la restauración. Benedicto XVI ha desvelado la principal incógnita de su pontificado y, apenas seis meses después de su llegada al cargo, le pide al Sínodo de los Obispos, reunido desde hace dos semanas en Roma, propuestas concretas para rehacer o rectificar lo que numerosos prelados llaman sin tapujos "excesos" y "desviaciones" tras el Concilio Vaticano II, de cuya clausura se cumple la próxima navidad el 40º aniversario. El papa Ratzinger, entonces un jovencísimo teólogo progresista, fue uno de sus asesores, siempre en defensa de propuestas muy reformadoras.
Con apelaciones al apóstol Pablo y punto de partida en el verbo griego "catartizesthe" (rehacer, reparar un instrumento, restituir su función total), Benedicto XVI ha dicho al sínodo que el objetivo ahora es "volver a la perfección". "La tarea más frecuente para los apóstoles es la de rehacer una red que ya no está en la posición justa, que tiene tantos agujeros que ya no sirve".
Los 252 prelados llegados desde 118 países se han puesto manos a la obra, concluidas sus intervenciones en el plenario durante los 15 días pasados. Mañana se inicia el debate de las conclusiones que van a elevar al Papa el día 23, varias ya definidas, la mayoría en negativo.
El primer no es a la derogación de la ley del celibato obligatorio para el clero de la Iglesia latina. El cardenal colombiano Darío Castrillón, responsable de la Congregación del Clero, ha pedido al Papa que utilice su "carisma petrino" para cerrar esa puerta de forma definitiva. Tampoco habrá ordenación sacerdotal de mujeres.
El sínodo también dirá no a administrar la eucaristía a personas divorciadas y vueltas a casar, pese a la protesta de muchos prelados. La tesis del relator del sínodo por encargo del Papa, el patriarca de Venecia Angelo Scola, es que "la comunión es un don, no un derecho", y que los fieles que rompen el vínculo del matrimonio, por dolorosas que sean las circunstancias, no pueden ser admitidos a ella. El cardenal español Julián Herranz, presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, protestó con el argumento de que "la eucaristía es un derecho fundamental del cristiano". Pidió prudencia.
Los afectados por la decisión del sínodo, millones de personas divorciadas pese a ser fervientes católicos, pueden sentirse excomulgados por Roma por esa exclusión sacramental. Como remedio, el cardenal Scola le pide diligencia a los tribunales eclesiásticos que deciden sobre la nulidad matrimonial, un proceso que hoy es muy caro y muy lento.
Otro no, expresado de manera clamorosa por el sustituto del Papa en la Congregación para la Doctrina de la Fe (la antigua Inquisición), el estadounidense William Levada, afecta a los políticos que se dicen cristianos en privado y desobedecen en público doctrinas morales que su Iglesia tiene por básicas. Quedan excluidos de la comunión, pero también aquellos fieles que los voten, pues estarán en pecado mortal al hacerlo.
El sínodo también rectifica avances del Vaticano II y del fallecido Juan Pablo II en materia de ecumenismo, al apostar más por la unidad interna y la disciplina ante el Papa, que por estrechar lazos con sus hermanos separados: protestantes, luteranos, anglicanos, ortodoxos... No puede haber unión "sin unidad en el gobierno eclesial", dijo el cardenal Angelo Sodano, el secretario de Estado vaticano.
También han sido muchas las voces que se han manifestado contra la llamada "intercomunión" (admitir a la eucaristía a cristianos no católicos), lo que llevó a algunos de los prelados separados, invitados por el Papa al sínodo, a alzar la voz con amargura. El más radical fue el obispo anglicano de Chichester (Reino Unido), John Hind. Recordó que hace apenas seis meses, el 8 de abril, el entonces cardenal Ratzinger compartió la comunión con el hermano Roger de Taizé, protestante y fundador en 1940, en la Borgoña francesa, de una famosa comunidad ecuménica. Tres años antes, el hermano Roger comulgó también con Juan Pablo II. Un desequilibrado terminó con su vida el 16 de agosto pasado.
Esos gestos ecuménicos, el gran sueño del Concilio Vaticano II, no podrán repetirse ahora si prospera la idea de la mayoría, reprochó a los sinodales el anglicano Hind, en presencia de Benedicto XVI, tras lamentar que "se rompan los criterios de reconocimiento mutuo". Aún más enérgico fue el testimonio de otro invitado del Papa, el obispo de la Iglesia Luterana de Noruega, Per Lonning. En 1971 en Amberes (Bélgica) y en 1975 en una abadía de Minnesota (EE UU), compartió la comunión con prelados católicos. "Me entristece mucho y sé que entristece a mis amigos católicos, obispos, docentes, jefes monásticos, el que ahora se concluya en la dirección contraria", dijo.
Otro capítulo del sínodo son las rectificaciones conciliares. Tienen que ver, sobre todo, con la misa y la comunión. Roma quiere ensalzar la eucaristía y poner coto a lo que llama "errores, exageraciones y experimentaciones" de sacerdotes que descuidan las ceremonias y permiten cantos y danzas no adecuados en las iglesias. El cardenal Scola desmintió que se trate de volver al latín, como antes del concilio. Hasta este punto llegan los rumores. Albino Mamede, obispo de Coímbra (Portugal), subrayó las rectificaciones con esta idea: "No basta tener el alimento, sino que se necesita saber preparar la mesa".
Una invitada especial del Papa al sínodo, Martha Alvarado de Casco, presidenta del Comité pro Vida en Honduras, pidió al plenario episcopal que vea cómo volver a separar a niños y niñas en la escuela. También denunció el impudor de las mujeres en las iglesias. Juan G. Bedoya El País
¿Puede comulgar Silvio Berlusconi, el primer ministro italiano, de centro derecha, divorciado y vuelto a casar? ¿Puede Romano Prodi, ex presidente de la Comisión Europea, candidato del centro izquierda italiano y defensor de leyes que disgustan a la jerarquía vaticana? Berlusconi presume en público de comulgar, así que su caso es en Italia un símbolo de lo que pasa al Vaticano con muchos bautizados.

Teóricamente, están fuera de la Iglesia romana (eso quiere decir excomunión), pero no todos los prelados lo tienen tan claro. Al cardenal de Santiago de Chile, Francisco J. Errazuriz, se le preguntó qué haría él. "No podemos entrar en las conciencias, no sé, sobre el señor Berlusconi deberán preguntarle a la Conferencia Episcopal Italiana, si es que las cosas suceden como ustedes dicen".

Ayer mismo fue la ocasión. "¿Usted podría dar la comunión al señor Prodi?", se preguntó al auxiliar del vicario de Roma y rector de la Pontificia Lateranense, arzobispo Fisichella. Respuesta: "Depende. Si acude a misa, podremos interrogarnos sobre esa cuestión. No quiero entrar en pormenores, pero creo que el profesor Prodi tiene todo el derecho a recibir la eucaristía".

El sustituto del papa Ratzinger al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, arzobispo William Levada, ha pedido al sínodo la misma actitud de la jerarquía de EE UU, que niega la comunión a los políticos que promuevan leyes contrarias a la doctrina moral de Roma, y advierte a los fieles de que votarlos es pecado.

La decisión de excluir de la eucaristía a "los divorciados vueltos a casar" es "dolorosa", pero la posición oficial muy firme: nada de comunión. Lo que sí recomienda el sínodo en una de sus propuestas reservadas es que los tribunales encargados de decretar la nulidad de un matrimonio actúen rápido y con flexibilidad.

Aún otro no pequeño matiz, siempre a criterio de cada obispo. Se trata del sexo, como casi siempre que la jerarquía del catolicismo se pone intransigente. Se podrá ofrecer la comunión a quien, tras un nuevo matrimonio, "aun teniendo hijos y sin separarse, la madurez de la fe le lleva a vivir una gran amistad, dejando de lado lo que sería estrictamente esponsal", es decir sin relaciones sexuales. Pero se aconseja "que comulguen con discreción", en un templo donde no se les conozca, "para evitar que alguien pueda escandalizarse", precisó el cardenal.

A estos dos aspectos se refería el cardenal Ouellet cuando, respondiendo a una crítica por "la absoluta falta de novedades" en el sínodo, dijo: "Se ha apoyado de forma masiva la tradición católica, sí. Era uno de los temas más delicados y hemos escuchado y debatido, expresando compasión, comprensión y tristeza por lo que sufren esas personas. La novedad es de actitud, no en el contenido".Juan G. Bedoya (El Pais).

martes, 18 de octubre de 2005

Limitar nuestra libertad

Opinión de una persona no fumadora que no se deja convencer con cuentos para niños y ve perdida de libertades e intolerancia donde la hay.

NI LOS FUMADORES
comportan costes sanitarios ni la evidencia presentada sobre la salud del fumador pasivo esconvincente.

XAVIER SALA I MARTÍN - 00:00 horas - 17/10/2005

Hoy empezaré con tres confesiones: no fumo, me molesta que se fume a mi alrededor y me encanta vivir en una ciudad, Nueva York, en la que puedo salir de noche y volver a mi casa sin que mi ropa apeste a humo.

Dicho eso, pienso que la ley Antitabaco recientemente aprobada por el Congreso de los Diputados representa una peligrosa limitación de nuestra libertad. Un argumento utilizado a favor de la prohibición es que el tabaco mata a millones de ciudadanos. Eso es cierto, pero también lo es que millones mueren anualmente conduciendo, esquiando o nadando. A algunos incluso los fulmina un rayo mientras pasean por el campo. Todos ellos saben que el riesgo existe y, sin embargo, deciden voluntariamente seguir practicando esas actividades... y a nadie se le ocurre pedir al Congreso de los Diputados que prohíba o limite el uso del automóvil, el esquí, la natación o los paseos por el campo.

Se nos señala también que los costes hospitalarios de los fumadores suponen una carga financiera para los demás. Este argumento carece de lógica económica porque si los consumidores de tabaco no fumaran, ¡también se morirían! Y yo me pregunto: ¿acaso no costaría dinero esa muerte? La pregunta es si los costes de tratar a los fumadores son mayores que los costes de morirse por otras causas. Sobre este tema hay diversos estudios (Manning en Estados Unidos, Raynauld y Vidal en Canadá, Rosa en Francia, entre otros) con resultados sorprendentes: perder la vida por culpa del humo tiende a ser más barato que morirse, más adelante, por otras razones. De hecho, una de las enfermedades más caras de tratar es el Alzheimer, que en general no aqueja a los fumadores compulsivos porque, a la edad en que éste tiende a aparecer, la mayoría ya ha fallecido. Si a eso le añadimos que los fumadores tienen una esperanza de vida de unos 65 años (la edad de jubilación) y que, por lo tanto, acaban cobrando pocas pensiones a pesar de cotizar toda la vida, llegamos a la conclusión de que los fumadores no sólo no son un coste financiero neto, sino que son una ganga para los no fumadores.

La absurda ironía es que, si los activistas aplicaran correctamente la lógica económica, no sólo no deberían pedir la prohibición del tabaco, sino que ¡deberían incentivar su consumo! El argumento más persuasivo a favor de la limitación es el del fumador pasivo: uno debería ser libre de perjudicar su propia salud..., pero no la de los demás. La pregunta es si es cierto que la salud del fumador ambiental está amenazada. No hace falta decir que demostrarlo es complicado, pero hay estudios sobre el tema. El más utilizado por los promotores de la censura es el de la Environmental Protection Agency (EPA) de Estados Unidos: un metaestudio que analiza 30 publicaciones previas. La EPA concluye que 24 no encuentran una relación entre ser fumador pasivo y tener cáncer de pulmón, pero las otras seis sí. Elproblema para los prohibicionistas es que el riesgo estimado por éstas es tan pequeño que cualquier epidemiológico imparcial diría que es producto de la omisión de otros factores o del azar.

En otro estudio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) escogió a 650 pacientes con cáncer de pulmón y 1.542 individuos sanos y se miró cuántos de ellos habían vivido en ambiente fumador. Para su sorpresa, la probabilidad de ser fumadores pasivos era la misma para los dos grupos. La OMS intentó patéticamente esconder los resultados, pero éstos acabaron viendo la luz. Uno de los pilares sobre los que se fundamenta la toxicología es que la dosis hace el veneno: incluso la leche puede ser tóxica si se toma en dosis extravagantes.

En este sentido, un estudio del doctor Keith Phillips, de los Laboratorios Covance de EE.UU., colocó monitores en empleados de centros donde se fumaba abundantemente. La cantidad de humo recogida en un año por esos monitores fue tan pequeña que equivalía a fumarse seis cigarrillos por año. Para entendernos: para que esa dosis pudiera acabar produciendo cáncer en un fumador pasivo se necesitaría que éste se encerrara en una habitación de diez metros cuadrados sin ventilación... ¡rodeado de 300 señores que fumaran 62 paquetes (repito, paquetes) por hora (insisto, por hora) durante cuarenta años! Resumiendo, ni parece que los fumadores comporten costes sanitarios excesivos (más bien al contrario), ni la evidencia presentada sobre la salud del fumador pasivo es convincente.

El problema para los censores de humo es que, si los argumentos relacionados con los costes económicos o de salud de terceras personas desaparecen, sólo quedan argumentos del tipo: queremos limitar el tabaco porque el humo nos molesta. Digo que eso es un problema porque la frontera entre lo que molesta y lo que no es peligrosamente arbitraria. Por ejemplo: ¿prohibiremos los perfumes si se pone de moda decir que nos molestan? ¿O pondremos en la cárcel a la gente que no se ducha si nos molesta el sudor? ¿Y si nos molestan los feos? ¿O los extranjeros? ¿O los judíos? ¿Dónde está la frontera de lo que es aceptable como molestia? Yo, la verdad, no me fío de la capacidad de los políticos de poder demarcar racionalmente esa frontera, por más democráticamente que éstos hayan sido elegidos (recuerden que fue un gobierno elegido el que exterminó a seis millones de judíos, simplemente porque les molestaban en su afán de conseguir la pureza racial). Y como no me fío, cuando veo que los políticos tienen esa insaciable voracidad limitadora, pienso que deberían empezar por limitar... su propia capacidad de limitar nuestra libertad.

XAVIER SALA I MARTÍN, Fundació Umbele, Columbia University y UPF www. umbele. org

jueves, 13 de octubre de 2005

sexo animal

Una pareja de bonobos disfrutando del sexo

Sexo salvaje

Ranas promiscuas. Bonobos que usan el sexo para resolver conflictos sociales.
Cisnes gays. Pingüinos tiernos y fieles, como muestra uno de los estrenos cinematográficos del verano, ‘El viaje del emperador’. El sexo está en el aire.
En el de los animales también.

Una pareja de cisnes negros se afana en construir su nido entre la vegetación ribereña de los lagos del suroeste de Australia. Tras poco más de un mes de incubación, el pollo sale del cascarón y el macho adopta una actitud agresiva hacia la hembra hasta el punto de que la acaba expulsando del nido. Inmediatamente, el lugar de la madre lo ocupa otro macho, la pareja de toda la vida del padre, con el que sacará adelante al cisne recién nacido. En otras ocasiones, la pareja homosexual desplaza directamente a la heterosexual de un nido e incuba y cría a los pollos robados. Comprobado, en el reino animal también se dan conductas homosexuales, y los que las asumen son capaces de sacar adelante a su descendencia con éxito; más aún en especies monógamas como los cisnes, fieles toda la vida. Esta conducta, observada ya a principios del pasado siglo, fue corroborada por el biólogo estadounidense Bruce Bagemihl, autor de un libro de referencia sobre el comportamiento animal: Biological exuberance. Animal homosexuality and natural diversity. Mucho antes de que Bagemihl editara en 1999 su voluminosa obra (más de 800 páginas con registros de homosexualidad en más de 450 especies, ballenas y osos incluidos), Vitus B. Dröscher, uno de los más afamados etólogos centroeuropeos junto al Nobel Konrad Lorenz, escribía en 1970: “Los ánsares comunes contraen un matrimonio que dura toda la vida, lleno de fidelidad y sacrificio, pero que tiene también sus escapadas, su prostitución y su homosexualidad”.

Dos pingüinos haciéndose cariñitos en la película'el viaje del emperador

Además de uniones heterosexuales y homosexuales, de prostitución y de adulterio, en el reino animal hay hermafroditismo, onanismo, orgías, violaciones, celos, desengaños, divorcios, maltrato conyugal, incestos… Pero también mucho amor, incluso, como se ha visto, fidelidad de por vida. Todo este cúmulo de comportamientos, ampliamente estudiados y demostrados, supone una bofetada de alto rango para aquellos que piensan que el fin único y último de las relaciones sexuales entre animales es la reproducción. “¡Qué error más grotesco! ¡Qué desconocimiento de la diferencia auténtica entre hombre y animal!”, exclama malhumorado Vitus B. Dröscher en su obra La vida amorosa de los animales. “En el universo de los sentimientos”, prosigue, “estamos más bien por debajo de muchos animales, incluyendo, por desgracia, el apartado del amor”. El jabalí, un animal rudo del que aparentemente se pueden esperar pocas sensiblerías amatorias, no va directo al grano cuando macho y hembra entran en celo. Ligeros mordiscos en los lomos, suaves golpes y frotamientos jeta con jeta, y cariñosos hocicazos que semejan besos preceden al coito. En la película El viaje del emperador, de Luc Jacquet, también podemos asistir a largas escenas amorosas entre los pingüinos, buscando el calor de la pareja entre el frío de la Antártida.

Para corroborar que se pueden dar relaciones sentimentales sin que medie una cópula inmediata, nada mejor que el ejemplo del bigotudo. Este pequeño pájaro, menor que un gorrión, frecuenta la vegetación de zonas húmedas, también en España, y debe su nombre a las franjas negras laterales que van de la base del pico a la garganta. El bigotudo comienza sus escarceos amorosos mucho antes de alcanzar la madurez sexual y de que los instintos reproductores le comuniquen que ha llegado la hora de copular. De hecho, si el noviazgo no funciona, pueden romper antes de llegar al apareamiento. Si funciona, hay relación para toda la vida. Entre otras especies, los motivos que dan por cerrada una relación son menos sentimentales. John Coulson, ornitólogo británico experto en el comportamiento de las aves marinas, comprobó durante uno de sus estudios cómo, después de cinco años de relación entre una pareja de gaviotas tridáctilas, el macho rechazaba a la hembra. La vuelta al nido de ésta con dos plumas de la cabeza en punta que la semejaban con una cacatúa provocó un recibimiento a picotazos por parte de su compañero, que la acabó alejando de su lado. Algo similar se observó en una pareja de chorlitejos chicos que llevaban juntos tres años. En este caso fue el macho el que se presentó en el nido, tras el viaje invernal, con una sola pata. La hembra no vio con buenos ojos la mutilación sufrida por el cónyuge y decidió abandonarlo. ¿Sospechas de adulterio? No, los etólogos echan mano de la pérdida del ideal de belleza que tienen unos de otros.

Lo del adulterio pesa poco porque, aunque entre las aves se dan los mayores casos de fidelidad conyugal, hay que diferenciar entre monogamia a escala social y monogamia a escala genética. Varias especies de ánades y aves marinas suelen buscar al compañero o compañera de años anteriores para sacar adelante la nidada. Ahí acaba la monogamia.

Una buena melena de león resulta irresistible para las hembras felinas Alberto Velando, investigador de ecología y biología animal de la Universidad de Vigo, y Roxana Torres, investigadora titular del Instituto de Ecología de la Universidad Autónoma de México, constataron estas excursiones extramaritales en la mitad de las parejas de piqueros de patas azules presentes en una isla próxima a las costas del Pacífico mexicano. Además, el trabajo de estos dos científicos interesados en los sistemas de apareamiento y la selección sexual de las aves marinas sirvió para demostrar que en el reino animal no siempre es el macho el que se exhibe y la hembra la que elige. Es cierto que entre los primeros predominan los rasgos distintivos, llamativos y coloridos que favorecen la elección del más fuerte o el más guapo. La melena de los leones, las cornamentas de los gamos o el explosivo colorido del pavo real son algunos ejemplos. Sin embargo, Alberto Velando y Roxana Torres demuestran con hechos que cuando las parejas presentan rasgos similares también el macho elige. “En 1999 estudiamos la reproducción del charrán inca o zarcillo”, apuntan, “y lo primero que observamos es que las hembras no reproductoras tenían el bigote más pequeño que aquellas que sí consiguieron pareja y llegaron a criar”. En relación con el dimorfismo sexual en las aves, las especies con características físicas comunes en la misma pareja mantienen una mayor fidelidad y comparten la crianza de los hijos, mientras que en las que presentan un macho repleto de ornamentos y con carácter exhibicionista la relación dura poco más que el momento del celo y la cópula. Algunas razones apelan a la pura supervivencia, ya que un gigoló de vistosa presencia puede atraer más fácilmente a los depredadores durante la época de cría.
En otros órdenes, las diferencias son de tamaño a favor de la hembra, y los resultados, mortales para el macho. Al conocido caso de las mantis religiosas que devoran a su partenaire masculino durante la cópula se une el de algunas arañas. Los machos tienen que hacer verdaderas acrobacias para conseguir colocar su esperma en la abertura sexual de la hembra, ya que ésta es cuatro veces mayor. Después de tanto esfuerzo y de nueve minutos de acoplamiento, ella tira al macho, lo acerca a sus mandíbulas y se lo come. Jordi Moya, investigador de ecología funcional y evolutiva de la Estación Experimental de Zonas Áridas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha estudiado este tipo de comportamientos en la tarántula mediterránea dentro de un trabajo más amplio relacionado con la reversión del rol sexual, y confirma que “los machos pueden constituir un doble recurso limitante, no sólo como donantes de esperma, sino también como presas”.
Las gaviiotas  tridáctilas forman parejas moógamas de gran fidelidad.

La agresividad, la violencia y, como se ha visto, el canibalismo están a la orden del día en las relaciones sexuales entre varias especies de animales. Las luchas previas por conseguir a la mejor hembra y las posteriores por retenerlas son características de mamíferos como los elefantes (hasta 10 veces mayores los machos que las hembras), osos (cinco veces) y leones marinos (tres veces), que forman verdaderos harenes con hembras sumisas. Aunque lo de sumisas habría que revisarlo en el caso de los osos marinos, porque aquí las damas someten al pachá a un esfuerzo sexual continuo, y si éste, agotado, no responde, lanzan gritos desesperados que quieren decir algo así como “que venga otro macho, que éste ya no nos sirve”. Enseguida surge un soltero más fuerte que se enfrenta violentamente al macho derrengado por tanta cópula, con lo que las hembras consiguen un semental nuevo y más participativo.

A la hora de la cópula también se dan casos de violencia, aunque muchos de ellos están explicados más desde la lógica humana que desde la necesaria adaptación de las especies al medio y al momento de la reproducción. En este aspecto, los penes desempeñan un papel protagonista y convierten en minucia cualquier artilugio presente en un sex shop. Vaya por delante que este órgano sexual no resulta imprescindible en el reino animal. Lo importante es que se encuentren los óvulos con los espermatozoides, y en ocasiones vale con que peces o bivalvos de ambos sexos suelten de forma sincronizada en el agua millones de estos gametos para que salga adelante una pequeña parte de la descendencia. Incluso se dan casos de reproducción asexuada, en la que la misma descendencia viene al mundo por partenogénesis, es decir, por partición de uno de los miembros de los progenitores. De vuelta al momento del acto sexual directo, una compañera del hogar, la chinche doméstica, muestra en su cuerpo las cicatrices dejadas por el aparato reproductor del macho, algo semejante a una cimitarra puntiaguda. “El macho no busca con ella el orificio sexual de la hembra, que lo tiene, sino que la clava alevosamente en cualquier punto del dorso e inyecta allí su esperma, que llega a los órganos de reproducción a través de la corriente sanguínea”, resume Vitus B. Dröscher. No menos explícito se muestra al describir el pene de las serpientes: “Es un objeto espantoso, del que en estado erecto sobresalen espinas, verrugas y ganchos que le permiten echar literalmente el ancla a la hembra”. Otro pene sobresaliente entre la fauna en cuanto a tamaño no es el del elefante (1,5 metros y 45 kilos) o el de la ballena azul (3,6 metros), sino el del diminuto percebe, que, como casi todo en la naturaleza, tiene su explicación. La imposibilidad de desplazarse de estos crustáceos, fijados a las rocas, ha desarrollado un pene 40 veces mayor que su cuerpo con el objeto de poder alcanzar con él a su pareja.

La mantis religiosa se pega un festín con el macho que la acaba de montar

Puestos a despertar la excitación sexual, los máximos representantes del hermafroditismo dentro del reino animal, los caracoles de tierra, lanzan unos dardos afilados calcáreos sobre las partes blandas de la pareja para estimular el apareamiento. Algunos peces, como el mero y especies de los arrecifes coralinos, también son hermafroditas, pero con un añadido de transformismo debido a que el paso de macho a hembra y viceversa conlleva no sólo cambios hormonales, sino también en los colores y las formas que adornan sus cuerpos.

Hay otros grados de transformismo más psicológicos. En Suramérica habita un roedor, el agutí menor, cuyos machos montan el paripé con tal de obtener el favor de la hembra; adoptan el papel de cría desvalida y falta de cariño que despierta los sentimientos maternales de la hembra, que acto seguido pasa del amor filial al conyugal.

Ni los machos de ranas ni los de chimpancés necesitan de este teatro para conseguir copular. Directamente echan mano de la violación en masa. Entre las ranas, el grado de lascivia ciega es tal que los machos montan a otros que ya están acoplados a una hembra, a individuos de otras especies e incluso a trozos de madera o piedras de tamaño similar al de estos anfibios. En cuanto a las chimpancés, éstas entran en celo una vez cada varios años y les dura escasos días.

los anfibios son proclives a caer en la ciega lujuria. Como estas ranas bermejas

Hay ocasiones en las que una sola hembra tiene que aguantar la avalancha de ansiosos chimpancés que hacen cola para saciar su apetito sexual. No ocurre lo mismo con los bonobos, posiblemente los animales que más y mejor saben disfrutar de los placeres del sexo dentro de unas relaciones de absoluta promiscuidad. De entrada, copulan de frente, rasgo que los emparenta aún más con el ser humano. Además, las hembras utilizan el acto sexual para apaciguar el carácter guerrero de los machos, para solucionar otro tipo de conflictos y para conseguir comida. Estas conductas van desde los más sensuales besos en la boca y tocamientos discretos hasta la masturbación, el sexo oral, los juegos eróticos entre crías y las decenas de coitos en una hora por hembra.

El récord de copulaciones, en cualquier caso, lo ostentan los seres más promiscuos de la Tierra, los roedores, que en ocasiones pasan del centenar por hora. Entre otros mamíferos prima la calidad sobre la cantidad; así, el rinoceronte sólo realiza una que dura una hora y media. Pilar Cristóbal, sexóloga, antropóloga y escritora de un reciente libro sobre el comportamiento sexual de los animales, advierte: “La falsa creencia de que el polvo obtenido tras moler los cuernos de rinoceronte es un poderoso afrodisiaco tal vez tenga su origen en la observación de su cópula”. Sin embargo, Cristóbal, consciente de que esta leyenda lleva a la especie al borde de la extinción, remata que, si supieran que parecerse a los rinocerontes significa aspirar a un coito anual, “no pagarían tan caro su cuerno y permitirían que continuaran con sus largas, ruidosas y pacíficas cópulas”.

Más información: ‘También los jabalíes se besan en la boca’ (Pilar Cristóbal, Temas de Hoy). ‘La vida amorosa de los animales’ (Vitus B. Dröscher, Círculo de Lectores y Planeta). ‘Padres y padrazos’ (Jeffrey Masson, Ateles Editores). Revista mensual ‘Quercus’, sección ‘Observatorio de la Naturaleza’. www.quercus.wanadoo.es.

JAVIER RICO
EL PAIS SEMANAL - 28-08-2005

miércoles, 12 de octubre de 2005

Los clásicos sin esfuerzo

hay un método para aprender los clásicos sin ponerle mucho tiempo. se puede descargar aquí

sábado, 1 de octubre de 2005

La mujer desnuda (Desmond Morris)

Desmond Morris presenta a la mujer como el ser sexualmente más capacitado.

El antropólogo británico añade tres puntos erógenos al ya conocido punto G.

Según el autor de «El mono desnudo», el sexo femenino es superior al masculino en muchos sentidos.

El antropólogo británico añade tres puntos erógenos al ya conocido punto G
Según el autor de «El mono desnudo», el sexo femenino es superior al masculino en muchos sentidos
De sexo débil, nada de nada. La fisiología femenina es superior a la masculina, se adapta mejor y ha evolucionado con más eficacia. Así lo sostiene el antropólogo y zoólogo británico Desmond Morris, quien, tres décadas después de su ensayo El mono desnudo ( más de diez millones de ejemplares vendidos) vuelve al carga con La mujer desnuda ( Planeta).

Su pormenorizado análisis le permite afirmar que la mujer es superior al hombre en muchos sentidos. «El hombre es más fuerte, sí, pero ellas resisten más a las enfermedades, se adaptan mejor y sencillamente viven más -señala-. Mientras que el hombre cazador era desechable, la mujer se hacía necesaria e insustituible por su función reproductiva».

«El sexo entre humanos procura placer. Se distancia así de la función reproductiva y crea estrechos vínculos entre el macho y la hembra, capacitados para el orgasmo, que es algo excepcional en el reino animal y supone que la expresión hacer el amor es literal y muy adecuada», insiste Morris. «El coito entre monos dura apenas ocho segundos, y, aunque algunos hombres no vayan mucho más allá, está claro que no es lo normal», apunta jocoso.

Morris centra su análisis en la «compleja sexualidad femenina» y en un pormenorizado estudio de los genitales de la mujer, identificando tres puntos erógenos, además del conocido punto G . «El cuerpo de la mujer es un órgano maravillosamente perfeccionado», señala Morris, que localiza dos puntos hipersensibles en el exterior de los genitales -el clítoris y el punto U -, y que asegura que la vagina contiene, además del punto G , un novedoso punto A. Pero, si después de su recorrido anatómico se le pregunta a Morris cuál es la parte del cuerpo de la mujer que prefiere, este feminista confeso se descuelga respondiendo: «El cerebro, que es donde radican la inteligencia, la generosidad y el sentido del humor». Artículo de la Voz de Galicia.

Interesante y más completo reportaje sobre el mismo tema en el País semanal de 18-9-2005 de Lourdes Gómez titulado "el sabio desnudo"

En opinión de este modesto blogger y sin haber leído el libro, tantos puntos en el cuerpo de la mujer parece un poco excesivo, quizás se debiera enseñar a un tanto por ciento de mujeres primero la existencia del punto C- clítoris- pues muchas todavía no tienen muy claro lo que es, incluso llegan a tener hijos sin experimentar un orgasmo, y si se me permite hacer una broma de algo tan serio diré que, si se unen los puntos encontrados por Desmond Morris G-U-A, se forma la palabra "gua" que designa el agujero en el que había que meter la bola, una vez que habías dado a la del otro, para ganar en el juego infantil de mi niñez llamado las canicas.

Otra cosa de hacer notar es que a pesar de la enseñanza sexual que se dice, existe en la nueva enseñanza, en ningún libro de educación infantil ni, de la ESO, se explica claramente una parte del cuerpo femenino tan importante como es el clítoris, por lo que despues, tanto las mujeres como los hombres, tienen un conocimiento de él un poco esotérico, que depende de los conocimienos que tuviera la persona, compañero o revista que se lo transmitió.

El fumeque y el bebeque

Con los impuestos para financiar la Sanidad, fumar y beber tienen un nuevo sentido.

PRONTO HARÁ CINCO AÑOS que dejé de fumar y tal vez tenga que volver, porque dentro de unos meses paso por el quirófano, y alguien tendrá que correr con los gastos. Puedo esperar a que fume otro, pero no me parece correcto.

Hay que cambiar el chip: fumar se ha convertido en un acto respetable. ¿Le importa apagar el cigarrillo? De acuerdo, lo apago, pero cuando lleve usted seis meses en lista de espera acuérdese de esto. La medicina ha dado un paso de gigante: ¿Un resfriado? A fumar dos paquetes. ¿Una gripe? Dos cartones. ¿Un soplo cardiaco? Dos cigarrillos cada seis horas. La consulta del médico será como el carrusel deportivo: "¡Pepe, un purito!". Si te cansas de fumar, también puedes beber. Con un par de cogorzas bien pilladas se financia una artritis reumática.

La política tiene también una dimensión humana, no siempre suficientemente valorada: con el aumento de impuestos de tabaco y alcohol, para que fumadores y bebedores financien la Sanidad, el Gobierno de Zapatero ha llenado de sentido miles de vidas. Ya nadie podrá decir que bebe sin motivo. Borrachos de España: aunque vosotros no lo sepáis, tenéis un motivo para beber. Tampoco es que vayamos faltos de motivos, pero nunca viene mal saber que uno tiene un objetivo en la vida. En unos meses, cuando lleguen las navidades, cuando nos llenemos de buenos sentimientos, cuando pensemos qué podemos hacer por los demás, tendremos que tirarnos a los bares, a beber a la salud de los demás, nunca mejor dicho. Las autoridades sanitarias advierten que fumar beneficia seriamente la salud. De otro, pero la beneficia. El Gobierno recomienda beber a gusto. Las campañas gubernamentales sobre alcohol deben ser: "Beba. No se corte un pelo".

Qué ejemplo voy a dar en casa, con una niña de tres años, cuando me vea entrar dando tumbos, tropezando con las paredes del pasillo y apestando a tabacazo: "Es pod tu bieng, nena, pod si pillas la vadicela". También habrá quien se pase el día examinando la tripa del niño, a ver si le sale un granito, para poder ir al bar. "¡El niño ha tosido, me voy de cañas!".

Pícaros hay en todos lados, y educar a los niños es lo más difícil del mundo. Seguimos a vueltas con la polémica sobre la violencia, con el cachete o el azote a los niños. El 60% de los españoles cree justificado pegar a sus hijos. Seguro que hicieron esa encuesta a finales de agosto, después de dos meses con los niños dando el coñazo. Lo raro es que no saliera que el ochenta por ciento de los padres es partidario de arrojar a los niños por la ventana. Es broma, es broma. Con la experiencia de mi hija, me declaro totalmente contrario a cualquier expresión de violencia, por mínima que sea. A mi hija se lo tengo dicho: "Hija, no me pegues más, por favor".

La familia. La bebida. Las costumbres. Tres cuestiones que nos conducen a nuestro empleado del mes: Ángel Acebes. Para los humoristas, Ángel es una bendición de Dios. Con sus posiciones políticas, tan firmes, tan varoniles, Acebes va a conseguir que muchos en su partido acaben entregándose a la bebida. En cierto sentido, Acebes será un gran benefactor social.
Antonio Martínez. El País- 25-09-2005