jueves, 12 de febrero de 2015

TIRA Y AFLOJA

EL JUEGO DE LA GALLINA
Paul Krugman

El Banco Central Europeo anunció el miércoles que no va a seguir aceptando la deuda pública griega como garantía para los préstamos. Se da la circunstancia de que esta medida es más simbólica que significativa. Aun así, está claro que se acerca la hora de la verdad. Y es la hora de la verdad no solo para Grecia, sino para toda Europa (y, en particular, para el banco central, que puede que pronto tenga que decidir para quién trabaja en realidad).
En esencia, la situación actual podría resumirse con el diálogo siguiente:
Alemania a Grecia: Bonito sistema bancario. Sería una lástima si le ocurriese algo.
Grecia a Alemania: ¿Ah, sí? Pues a nosotros no nos gustaría nada que vuestra flamante y bonita Unión Europea acabase hecha añicos.



O EN MIDRIVE

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