jueves, 11 de abril de 2019

ABRAN LAS JAULAS



Cuando, hace 43 años, mi artículo “Liberación animal” apareció en las páginas de The New York Review of Books , mucha gente me dijo que era imposible abandonar la explotación de los animales mientras viviéramos en un sistema capitalista . 1 Wayne Pacelle, presidente y director ejecutivo de la organización protectora de animales más grande de Estados Unidos, la Humane Society of the United States (hsus), opina lo contrario. En The humane economy. How innovators and enlightened consumers are transforming the lives of animals escribe que “el capitalismo en su mejor versión” es una fuerza contra el sufrimiento animal, que “aplica la creatividad humana para dar respuesta a las demandas de un mercado moralmente
informado”.
¿Tiene razón? En la línea de quienes piensan que el capitalismo es el problema, hay que aceptar que en Estados Unidos la presión de la competencia desenfrenada llevó a muchos granjeros tradicionales a la quiebra. Aquellos que consideraban a sus animales individuos y no querían tenerlos en espacios cerrados, confinados en jaulas o contenedores, se dieron cuenta de que ya no podían sobrevivir como granjeros. Por cada pequeño productor de huevos que existe hoy, hace cuarenta años había veinte. En el mismo periodo, el número de productores de cerdo y productos lácteos ha disminuido en un 91% y un 88%, respectivamente. Mientras tanto, las granjas industriales –o, como las denomina la industria ahora, “operaciones concentradas de alimentación de animales”– han crecido tanto que el número de animales producidos se ha disparado de mil quinientos millones en 1960 a nueve mil millones en la actualidad.
Sin embargo, la culpa no es del capitalismo. Estos cambios se han producido porque los consumidores compran productos de granjas industriales, o bien a pesar de conocer lo que implica para los animales que comen, o bien porque ni siquiera se lo preguntan. El especismo, que deja a tantos de nosotros en la indiferencia respecto a los intereses de los animales, es anterior al capitalismo y ha perdurado también en los sistemas económicos alternativos, ya sea el comunismo de Estado de la nantigua Unión Soviética o el socialismo más idealista de los kibutz israelíes.

A diferencia de lo que sucede en la Unión Europea, en Estados Unidos los esfuerzos por lograr una ley nacional que proteja a los animales de granjas industriales han fracasado. En cambio, los defensores de los animales han apostado por educar a los consumidores y usar el mercado moralmente...
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